Casi todo el parque residencial de Benidorm son apartamentos en altura integrados en comunidades de propietarios. Antes de comprar conviene revisar no solo el precio, sino las cuotas de comunidad, las derramas aprobadas y pendientes de pago y el estado de las zonas comunes: en edificios de cierta antigüedad, una derrama de fachada o de ascensor puede suponer varios miles de euros que el comprador hereda si no se comprueba a tiempo.
El segundo rasgo propio de la ciudad es el peso de los propietarios extranjeros que no viven aquí. Si tienes un apartamento y pasas solo temporadas, cada año te corresponde presentar el Modelo 210: por renta imputada cuando la vivienda está a tu disposición y por los ingresos obtenidos si la alquilas. Es la obligación que más se pasa por alto, y también la que con más frecuencia genera requerimientos de la Agencia Tributaria años después.
Si además la alquilas a turistas, en la Comunitat Valenciana hay que inscribir la vivienda en el Registro de Turismo y obtener antes el certificado de compatibilidad urbanística del Ayuntamiento de Benidorm. Los trámites municipales —cédulas de habitabilidad, licencias de obra, padrón— se gestionan en el propio ayuntamiento, y el NIE y los expedientes de extranjería, en la comisaría de la Policía Nacional de la ciudad.